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¿Puede hablarse de crisis en la infancia? ¿O hay que esperar a la determinación de la estructura después de la pubertad para considerar las crisis como los momentos en que esta se desestabiliza?La actual avalancha de hiperactividad ¿testimonia de alguna especificidad de crisis en la infancia o de la infancia?

 

Sí puede hablar de crisis en la infancia.

Lilia Mahjoub, en su intervención en la Sesión extraordinaria del Seminario Anudamientos de la NLS que tuvo lugar el pasado mes de marzo en Paris, “Momentos de Crisis”, nos recordaba que Lacan habla del trauma del nacimiento, cómo crisis vital, en Los complejos familiares en la formación del individuo (1938)[1], y de la crisis del “destete” cómo crisis vital redoblada de una crisis psíquica. “Es la primera crisis que abre a una dialéctica del objeto”. Y añadía que cuando hablamos de crisis, siempre gira en torno al objeto.

Podríamos decir que para Freud el destete es la primera pérdida que debe “encajar” el ser humano, pérdida y separación del objeto, tanto del objeto pulsional oral, del cual nunca nos separamos del todo, como del objeto de amor, es decir de la madre. Momento éste para Freud, que marca un antes y un después. No es el mismo niño antes y después del destete. En ésta época, en el niño vemos a menudo, una importante sintomatología al modo de las “crisis”, crisis de llanto, y más adelante cuando se “resignifica” esta separación, crisis de insomnio, terrores nocturnos etc. que revelan que algo muy importante está en juego en estos momentos.

Respecto a la segunda pregunta: La actual avalancha de hiperactividad, creo que más que testimoniar de “alguna especificidad de crisis en la infancia”, testimonia, como bien apuntas, a una crisis conceptual de la infancia.

Es cierto que hay niños muy movidos, con gran inquietud podríamos decir, inquietud ésta que habla de “síntomas” en la infancia que vale la pena escuchar, poder construir junto con el niño de qué se trata SU síntoma. A la vez es muy importante poder hacer un diagnóstico diferencial, de si se trata de un periodo de inquietud puntual, o si es una inquietud permanente, que hablaría más bien de algo en el cuerpo del niño de lo que no consigue desprenderse, que también tiene que ver con el objeto, en fin, para el psicoanálisis los síntomas “dicen” algo que vale la pena escuchar.

En cambio esta avalancha, como señalas, creo, como decía antes, que habla de una crisis en el concepto de Infancia, porque, es un modo de conceptualizar al niño cómo alguien de quien se espera que se sepa concentrar en los estudios, estar quieto el tiempo que haga falta para que responda a una productividad académica, sin que eso implique para nada a los adultos que le cuidan, y si no, se interpreta como un “disfuncionamiento cerebral”, tratable con estimulantes que reporten la esperada “productividad”. No deja de ser un “dopaje” de niños, que habla de una sociedad en crisis.

 

Luis Alba pregunta a Elena Usobiaga. Miembro ELp y AMP. Bilbao

[1] “Otros escritos”, Paidós, 2012 pag. 41.

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