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Éric Laurent, “La sociedad del síntoma”, Cuadernos de psicoanálisis, 29, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, nov 2044, p.46-47

“Tras el final de la primera guerra mundial, que algunos historiadores consideran como la verdadera entrada en el siglo XX, un afecto particular invadió el mundo del pensamiento. Fue el sentimiento de la vanidad de la civilización ante el suicidio colectivo de Europa. Valéry ha hablado de ese saber que se imponía como “la crisis de espíritu”: Nosotras mismas, civilizaciones, sabemos ahora que somos mortales (4). En la misma época, Heidegger definió el estatuto de la subjetividad moderna como la del “hombre de la preocupación”.

 

Éric Laurent, “La sociedad del síntoma”, Cuadernos de psicoanálisis, 29, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, nov 2044, p.47

«La posterioridad de la Segunda Guerra Mundial inventó una terapia nueva. El sujeto se trataba poniéndose al abrigo de nuevos significantes amos que habían surgido mal que bien del caos. El sartriano trataba su angustia existencial siendo compañero de viaje del Partido Comunista, significante amo donde los hubo. “El PCF (Partido Comunista Francés) en tanto que grupo, era lento, plano, duro, impenetrable y opaco. He ahí las insignias del agalma (7). Los sujetos de la otra orilla creían en el porvenir de la “mano invisible” del mercado cuya efectividad habían demostrado los Estados Unidos saliendo de la crisis y ganando la guerra. Otros encontraban apoyo en el cientifismo de los años cincuenta con la esperanza abierta por las nuevas ciencias que habían triunfado sobre el nihilismo, o en las renovaciones del progresismo católico.”

 

Éric Laurent, “La sociedad del síntoma”, Cuadernos de psicoanálisis, 29, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, nov 2044, p.48

“En los años 60, Lacan, en la estela de Kojève, estigmatiza el ascenso de un nuevo significante amo, el del mercado común. La burocracia que lo sostiene lo presenta como esbozo del Estado universal homogéneo gracias a la utilización de la técnica. Lacan muestra el error de perspectiva en 1967, en vísperas del estallido de la crisis de finales de los sesenta. Creer en la extensión sin reservas del universal autorizado por el tratamiento científico de la civilización, descuida el retorno del goce. “El factor del que se trata es el problema más candente en nuestra época, en la medida en que es la primera que ha de sentir en sí misma que, a causa del progreso de la ciencia se hayan puesto en cuestión todas las estructuras sociales. Aquello con lo que (…) tan lejos como se extienda nuestro universo, tendremos que tener tratos, una y otra vez, y siempre más acuciante, es : la segregación” (11).

 

Éric Laurent, “La sociedad del síntoma”, Cuadernos de psicoanálisis, 29, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, nov 2044, p.48

“La crisis del 68 reveló que todos los significantes amos, todos esos significantes uno, habían ido enfermando sucesivamente. En su última enseñanza, Lacan dio la forma lógica del no-todo al mundo surgido de esta crisis.

 

Éric Laurent, “La sociedad del síntoma”, Cuadernos de psicoanálisis, 29, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, nov 2044, p.48

“Con todo, el síntoma depende en un sentido de la civilización. Hay nuevos síntomas en la medida en que los significantes amos, en el Otro, se desplazan. La clínica DSM, con sus categorías que se admiten y cambian entre aclamaciones, pone en evidencia, por su rápida evolución, un proceso más difícil de localizar que cuando las tradiciones clínicas se instalaban en la duración. Es necesario el declive del padre para que no interese ya el parricidio y pase a primer plano en la escena el niño maltratado. Es necesaria la sociedad de consumo para que las epidemias de anorexia-bulimia tengan lugar en una escala de masa, que, más globalmente, se desencadenen las dependencias de todo tipo. Es necesaria una crisis en la cuestión delo real para que la depresión como “fatiga de ser uno mismo” (28) tenga su imperio. Nuestra civilización tiene sus neurosis nuevas y antiguas, sus psicosis ordinarias y sus psicosis francas, su crisis de la autoridad, su herencia escéptica de las Luces y su retorno de lo religioso, su tentación comunitarista multiforme.”

  

Éric Laurent :La poética del caso lacaniano”, Cuadernos de psicoanálisis 31, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, p.36

« En el psicoanálisis el método del relato del caso conoce un malestar particular. Ya no existe un modelo canónico que estipule cómo redactar el caso, existe una variedad del modo narrativo que es el mejor testimonio del malestar.

El problema es que el malestar no llega a articularse suficientemente como crisis, no se enfrenta con el problema verdadero: el saber en el psicoanálisis no es una ciencia exacta. Toda copia de la ciencia fuera de su campo propio lo único que produce es una parodia, y en nuestro campo, muchas veces, la serie estadística y su uso parecen una gran parodia cómica digna de Mark Twain.”

 

Éric Laurent :La poética del caso lacaniano”, Cuadernos de psicoanálisis 31, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España, pp. 37-38-39

“ Si tomamos el modelo freudiano, debemos considerar que ya dentro de este modelo hubo una crisis. Al inicio del relato de casos, Freud tomó como modelo en su forma de expresión la novela goetheana. Los sufrimientos de Dora tienen mucho que ver con los sufrimientos de un joven, Werther, que atravesó el idealismo alemán. Dora fija un modelo, el sueño y sus asociaciones como punto de anclaje para dar cuenta de la transformación del síntoma en la cura analítica.

 

(…)

Hubo que esperar a la primera Guerra Mundial y la crisis que derivó de ella en todos los aspectos de la cultura, para que Freud produjera una forma narrativa totalmente ajena a lo que hacía antes. Con el caso del Hombre de los Lobos se transformaron las formas narrativas previas. A partir del momento en que Freud se topa con una forma nueva de narración y deja de lado el modo literario que había inventado, no escribe más relatos de casos.

(…)

“La crisis narrativa del relato de casos tiene su fundamento, después de 1918, en lo que se llamó la “crisis de la interpretación”, que atravesó los años 20. Los analistas que tenían como modelo el sueño y su interpretación se topaban con la inercia del síntoma que resistía precisamente a la interpretación tan suelta e inmediata del sueño. Esta inercia sintomática parece que, al mismo tiempo, es un descubrimiento que introduce un malestar dentro de la comunidad analítica, y los analistas se preguntaban cómo transmitir este descubrimiento en una forma narrativa. Los casos se presentaban para dar testimonio del nuevo estatuto del síntoma y de la extensión del psicoanálisis hacia campos en los que la estructura del sueño y la interpretación de su contenido reprimido ya no valían, como por ejemplo, en la psicosis, cuando la interpretación está a cielo abierto.”

(…)

Mélanie Klein inventó una nueva forma narrativa que se inscribe entre la transcripción verbatim y el diario científico de la experimentación, inventó, en otra dirección, un modelo que extiende el modelo del sueño –interpretación. Propuso una solución para salir de la crisis de los años 20 porque incluyó dentro de la sesión un modelo material-traducción. Melanie Klein tradujo todo inmediatamente con un poder de diálogo que impresionó a toda una generación analítica y fue una verdadera novedad. Los juegos del niño, los más mínimos o los más exaltados, entraban inmediatamente en el diálogo como antes lo hacía el sueño; el síntoma soportaba esto, se entregaba al esfuerzo de traducción del inconsciente, lo convertía en un material verbal: resultaba una dinámica nunca vista antes.”

 

Éric Laurent :La poética del caso lacaniano”, Cuadernos de psicoanálisis 31, Revista del Instituto del Campo Freudiano en España , p. 44 y 46.

« En un caso que es elucubración de saber, o esencial es el resto, es lo que queda olvidado detrás de lo que se dice en lo que se escucha. Lo esencial que tratamos de obtener es la radicalización del decir del cual provienen esos dichos, mostrar el punto donde se anuda, de donde proviene el decir. En este sentido, es probablemente en los AE donde se escucha al mismo tiempo la elucubración que hacen ellos y son ellos quienes hablan, se escucha entre líneas lo que no pueden decir en sus dichos y así nos permiten no olvidar el punto donde esto no se ha elaborado: el resto, el límite, el punto real que queda, la mentira fundamental. El caso, tal como se tiene que escuchar en su instalación radical en la teoría de Lacan, como el caso que testimonia ese resto de la experiencia, sería la verdadera solución a la crisis constituida en el relato de casos.

(…)

Austin, el inventor de los “actos de habla”, supone un modelo de representación, mientras que el psicoanálisis sostiene lo pragmático del acto de la palabra, u hacer con la palabra más allá del significante Amo, que garantizaría la identificación del sujeto. El atravesamiento del plano de las identificaciones, el hecho de que al final de la cura el sujeto mantenga una distancia respecto de las identificaciones principales, implica que nuestra pragmática, nuestra poiesis, nuestra poética, es la de la mentira del caso, de la que sólo testimonia quien fue caso en cuestión.

En este sentido hemos empezado a ver lo que sería verdaderamente el modo de transmisión que habría que sostener dentro de nuestras jornadas. Esto no significa el testimonio de los AE generalizado, no es de esto de lo que se trata. Es realmente pensar más profundamente aún la relación entre el relato del caso como elucubración de saber sobre una clínica y su relación con el testimonio de los AE. Tenemos que inventar nuevas formas dentro de las Jornadas con el fin de modificar profundamente las evidencias que hacen pantalla para no dar un paso más en lo que es la crisis del relato del caso y su verdadera solución.”

Elvira Guilañá. Miembro ELP y AMP. Barcelona.

Nota: Citas trabajadas a partir del material cedido amablemente por Equipo de Bibliografía del último congreso de la NLS. Compuesto por:Responsables: Lidia Sinka, Sofia Guaraguara
Participantes:
Andrea Castillo, Jean-Christophe Contini, Daniela Dighero, Pablo Reyes, Patricia Wartelle.
Lector: Alexandre Stevens.

 

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