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Radio Lacan me ha invitado a hablar de lo que el psicoanálisis puede decir de la crisis, con motivo del Congreso de la NLS realizado en Ginebra ne mayo 2015.

En aquél momento tomé 4 puntos.

  1. La crisis en relación con la clínica, que voy a dividir en dos:  crisis de la clínica y crisis en la clinica
    1. En relación con la crisis de la clínica ubico la deconstrucción progresiva y sistemática de la clínica tal cual la conocíamos y en su lugar la instalación de un manual de trastornos, el DSM que va ya por su V edición. Dicho manual rige gran parte de la psiquiatría del mundo occidental. Esa crisis de la clínica y su inconsistencia ha producido un régimen de increencia según, nos dice E. Laurent.
    2.  Crisis en la clínica: lo que voy a llamar crisis de la crisis. A partir de la elaboración de Miller sobre la psicosis ordinaria a las que el nombra como psicosis de la democracia, de la época del Otro que no existe podemos hablar de lo que llamo un poco irónicamente como crisis de la crisis. Es decir, hoy las presentaciones en la clínica de las psicosis se verifican en su carácter de enganche y de anudamiento.
  2.  El segundo punto la crisis de la autoridad. La decadencia del nombre del padre y la promoción del objeto a en el lugar del Ideal han producido consecuencias impresionantes. Esto se verifica en el lugar y el papel de la autoridad en el mundo contemporáneo a todos los niveles institucionales: familia, educación, política, religión.Hannah Arendt en su texto «¿Qué es la autoridad?» dice que la autoridad se ha esfumado del mundo moderno y que la propia palabra esta ensombrecida de controversia y confusión. Me parece muy bella su manera de decirlo. Este ensombrecimiento que cae sobre la palabra misma, ubica en el poder de las palabras una sombra que conocemos como la crisis de lo simbólico y el fin de un cierto regimen del significante como tal, del significante como funcionó hasta ahora.
  3. La crisis del deseo: Verificamos en la practica la presencia cada vez mayor de la abulia, la depresión, el decaimiento. Y su reverso no menos inquietante, el activismo, las actuaciones, la manía. Todos signos del impasse del deseo que no tiene un objeto que lo colme, sino una causa que lo guía. Pero el deseo está marcado por el che vuoi? y se entrama en los vericuetos imaginarios simbólicos de la verdad mentirosa. ¿Que destino en la época donde lo que abunda son los objetos gadget para colmar con la imagen siempre lista?
  4. Punto que dejo para el final: ¿Crisis del goce?

¿Qué respuestas desde el psicoanálisis podemos ubicar? van algunas a modo de propuesta.

A la crisis de la clínica respondemos con una práctica viva que se reinventa para estar a la altura de las demandas de la época.

A la crisis en la clínica con una formación que se sostiene en la última enseñanza de Lacan que J. A Miller va esclareciendo para nosotros sin descuidar la primera enseñanza. Esta ultima enseñanza, oracular, anticipó con su elaboración del sinthome un instrumento apto para tratar los síntomas de la modernidad

¿Qué respuesta para la crisis de autoridad? El analista no responde creyendo en ningún semblante de restauración de los ideales de autoridad de antaño. Sostiene una autoridad que se construye en el propio análisis y en su relación con la Escuela, que se funda en lo real de la diferencias y de la alteridad.

En relación con el deseo, ni la eternización ni el ¡ahora ya!. Un tiempo para que las palabras y los cuerpos se experimenten y se vivifiquen.

El cuarto punto que he dejado para el final: ¿Hay crisis del goce? No, el goce no tiene negatividad, el goce no miente. Freud nos dice que la pulsión siempre se satisface, y Lacan en el Seminario XI dice que el empuje de la pulsión es constante y se satisface solo por hacer su circuito. J.A. Miller nos habla de la iteración de un goce Uno siempre el mismo.

La respuesta del analista no puede ser entonces ni del lado del déficit (se ama poco, se goza poco, se sabe poco) ni del lado de prohibir el goce, imposible por cierto. Sino mas bien conciliar al sujeto con su experiencia de alteridad, el goce como tal siempre es alteros. Lacan nos habla de identificación con el sinthoma.

Silvia Baudini. Miembro EOL y AMP

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