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A la hora de abordar mi participación en este espacio, la cuestión inicial que se me planteó fue la consideración del pasaje del acto como momento de crisis en el análisis, crisis que se articula con el par transferencia-interpretación y que puede conducir a la ruptura del lazo analítico. Es decir, el pasaje al acto como crisis que convoca al acto analítico.

Esta noción de pasaje al acto procede de la clínica psiquiátrica clásica, y se introduce en el s. XIX a partir de los estudios de criminología. En esos momentos se utilizaba para denotar la impulsividad de las conductas, violentas, delincuentes, criminales. Se asociaba a la locura, la demencia o la perversión.

Lacan la introduce dentro del psicoanálisis, ampliando sus límites ya que va a abarcar una serie de fenómenos muy variados, la redefine, transformándola, y la convierte en una noción propia a la experiencia analítica. Como señala Miller, despsiquiatriza el pasaje al acto, lo generaliza, lo saca de lo patológico al considerar que “devela la estructura fundamental del acto”, a saber, ilustra la posibilidad de una acción que vaya más allá del límite de la represión, del pensamiento.

De otra parte, Lacan pondrá en tensión esta noción, novedosa para el psicoanálisis, con la que estaba en boga entre los psicoanalistas de la época, a saber, el “acting-out”. Con esta tensión entre estos dos polos deletreará a problemática del “agieren”, del actuar que Freud descubre en el caso Dora y que conceptualiza en Recordar, repetir y reelaborar (1914) principalmente.

Regreso ahora a mi cuestión: el pasaje al acto como crisis en el análisis. En el texto Jacques Lacan: observaciones sobre su concepto de pasaje al acto[i] Jacques-Alain-Miller (1988) nos orienta a la hora de abordarla. Allí Miller señala que en el pasaje al acto el sujeto se sustrae a los equívocos del pensamiento, de la palabra y del lenguaje, crea una situación sin salida respecto del Otro, supone un no proferido al Otro. En ese texto señala también la diferencia entre pasaje al acto y acto fallido; en el primero se produce una sustracción del sujeto, mientras que en el acto fallido se trata de un acto que se ve desplazado por un pensamiento inconsciente.

Miller opone así pensamiento y acto, duda y certeza, indeterminación y determinación. Y quisiera subrayar algo que especialmente me interesa, para pensar la relación entre pasaje al acto e interpretación. Dice Miller: “Por ejemplo, en la experiencia analítica, para obtener una determinación, es necesaria la interpretación del analista como acto”[ii]. Así pues, podemos decir que ante la falla en la interpretación por parte del analista, el sujeto puede salir de su indeterminación por la vía del pasaje al acto.

Como decía, el pasaje al acto supone una acción con la que él sujeto se sustrae de la represión. En el seminario La transferencia Lacan, al considerar la acción analítica, constata cómo la acción humana tiene siempre relación con la opacidad de lo reprimido, no hay acción que trascienda los efectos de lo reprimido. El inconsciente se vela tras la acción humana. Sin embargo, va a considerar la posibilidad de una excepción, la posibilidad de una acción en la que el sujeto como tal se disuelve, se eclipsa y desaparece, una acción “a propósito de la cual no hay nada decible”[iii]. Añade Lacan que el horizonte de esta acción da su estructura al fantasma, en la medida en que acentúa el barramiento del sujeto en el fantasma, pone en acto su barra.

Pablo D. Muñoz en La invención lacaniana del pasaje al acto señala este pasaje del seminario de Lacan como un antecedente en su elaboración de este concepto. Señala también que ésta es una acción que no se rige por la lógica de las formaciones del inconsciente, sino que pone en acto un no querer saber que no es el propio del neurótico, de lo reprimido y su retorno, se trata más bien de un no querer saber absoluto.

El Seminario X, dedicado a la angustia, va a profundizar en este barramiento del sujeto propio del pasaje al acto a partir del caso freudiano de la joven homosexual, situando como tal el momento en que la joven se deja caer en las vías del tren, el conocido “niederkomen”. Para Lacan este momento dará cuenta de la insoportable e imposible identificación del sujeto en tanto que objeto. Identificado al objeto a, el sujeto se deja caer del Otro. Para ello dos condiciones fueron necesarias: el embarazo, la barra que cae sobre la joven tras el encuentro con la mirada del padre y la emoción que le invade y agita tras la palabras de la dama al decirle que no se volverán a ver, eco pulsional de un decir -de la dama- en el cuerpo, podríamos aventurar.

En el pasaje al acto el sujeto se desvanece quedando reducido a lo que es en tanto objeto real. Y por parte de Freud, a este pasaje al acto, tal y como señala Lacan, responde un dejar caer, una interrupción del tratamiento. Si bien Freud capta la dimensión simbólica de ese pasaje, considera también que el análisis de esta joven no llegará a nada, y la deriva a una analista. Es Freud quien toma la iniciativa de dejarla, “laisser-tomber”, es lo que marca la respuesta de Freud a la dificultad del caso. Pasaje al acto, por parte de Freud, que se articula con un problema en la manejo de la transferencia.

El caso Dora ilustrará también esta relación entre pasaje al acto y manejo de la transferencia. Siguiendo a Lacan en este seminario, hay en Dora un primer pasaje al acto cuando responde con una bofetada a las palabras del Sr. K en el lago: “mi mujer no es nada para mí”. Un segundo pasaje al acto se produce cuando se despide de Freud rechazando su interpretación.

Se trata de un momento, una crisis, que pone en juego el concepto y el manejo que el analista tiene de la transferencia. Freud se verá sorprendido por la transferencia, e interpretará ambos pasajes apoyándose en la noción de repetición, pues se trata de una repetición del episodio de la gobernanta, es decir interpreta apoyándose en su principio: lo que no puede ser rememorado se repite en la conducta.

Unos años más tarde en Puntualizaciones sobre el amor de transferencia esta sorpresa de la transferencia se convertirá en un filo complicado; pues ya sea que se sofoque, ya sea que se consienta a la demanda amorosa del paciente, siempre hay el riesgo de un resultado funesto para el análisis.

De este texto freudiano quisiera destacar dos puntos. El primero, en relación a la ética analítica: exhortar a la paciente a la renuncia “no sería para mí un obrar analítico, sino un obrar sin sentido”[iv], pues es por la propia operación analítica que esta demanda amorosa se ha producido: “uno habría llamado lo reprimido a la conciencia solo para reprimirlo de nuevo, presa del terror”.[v]

El segundo. Para Freud se trata de no responder a la demanda de amor. Es lo que nombra como la regla de la abstinencia. En octubre de 2001 en el Seminario del Campo Freudiano de Bilbao, Miquel Bassols nos recordaba cómo Lacan retoma esta regla de Freud, en el Seminario XI, releyendo la demanda de amor como una demanda de sentido. Se trata entonces, en el manejo de la transferencia de no responder a la demanda de sentido para dejar lugar al deseo. Entiendo que es lo que Freud dice del siguiente modo: “Lo que yo quiero es postular este principio: hay que dejar subsistir en el enfermo necesidad y añoranza como unas fuerzas pulsionantes del trabajo y la alteración, y guardarse de apaciguarlas mediante subrogados”[vi].

Entonces, la demanda de sentido, responderla del modo que sea, puede acarrear una crisis en el análisis, una crisis en la transferencia que puede llevar a la interrupción del análisis, o incluso a su perpetuación

Así mismo, quiero señalar que este filo complicado de la transferencia puede embarazar al analista, mas precisamente el filo complicado es el embarazo del analista. Como señala Lacan en el Seminario X cuando la angustia pasa del lado del analista, cuando éste siente la angustia de su paciente, eso “los pone en todo momento a prueba”. El riesgo a evitar es el de dejar caer al paciente.

El punto al que estos textos me conducen es sin lugar a dudas al Seminario XI, en concreto los capítulos dedicados al par transferencia-pulsión. Me interesan por la reconceptualización que ahí hace Lacan del concepto de la transferencia en tanto que momento de cierre del inconsciente. Es un momento decisivo que Lacan denomina “punto de impacto del alcance interpretativo”[vii], es decir, momento en el que la interpretación puede lograr su cometido. Como recordaran es el momento en el que la beldad ha cerrado los postigos y hay que abrirlos desde afuera, para lo que será necesario una alianza entre el analista y el inconsciente: si el inconsciente es el discurso del Otro, “este discurso es quien pide, por boca del analista, que vuelvan a abrir los postigos para hablar con la beldad encerrada”[viii].

A este respecto Lacan da preciosas indicaciones respecto de la interpretación. Así dirá que la interpretación no está abierta a todos los sentidos, una interpretación que se base en esto es una interpretación que dejará al sujeto del inconsciente en su indeterminación estructural, y esto no dejara de suponer cierta crisis: el sujeto para separarse de esta vacilación vendrá a articularse con el objeto a. La interpretación apunta a aislar un hueso, un non-sense para producir el surgimiento de un significante irreductible. Por lo que la interpretación vendrá a invertir la relación S/s. “Hay que interpretar en el nivel de s, que no está expuesto a todo sentido, que no puede ser cualquier cosas, que es una significación aunque solo se alcance por aproximación sin duda (…) Es esencial que el sujeto vea más allá de esta significación a qué significante —sin sentido, irreductible, traumático— está sujeto como sujeto”[ix]. Para ello lo fundamental es que la interpretación tenga en cuenta el lugar que el analista encarna en la transferencia, que es el lugar del objeto a, ha de insertar en su interpretación “el objeto soporte de la repetición”[x], el objeto que él presentifica. Es esto lo que va a dar lugar a los desarrollos posteriores acerca del acto analítico.

Quisiera precisar una cuestión que me parece importante: para presentificar este lugar de objeto en la interpretación es necesario que el analista tenga recortado, a partir de su propio análisis, en que objeto él se apoya en el momento de la interpretación.

Para que el sujeto del inconsciente pueda salir de la indeterminación de su pensamiento, para poder obtener alguna determinación la interpretación del analista como acto es necesaria. Cuando esto no se da, los momentos de crisis aparecen, rupturas o infinitizaciones.

Para finalizar, quisiera recordar que en este cierre del inconsciente que la transferencia supone, lo que se sitúa como tapón obturador es el objeto a, en tanto da cuenta de la presencia de la realidad sexual en el inconsciente. Así la transferencia es la puesta en acto del la realidad del inconsciente, formula que hoy podríamos deletrear como la transferencia articula goce autoerótico y Otro. Y esto me interesa especialmente de cara a lo que venía trabajando respecto del pasaje al acto. En tanto aparece en la transferencia, en la experiencia analítica, ¿supone un total desasimiento del Otro?, ¿es un pasaje al acto logrado?, ¿no hay en él una cierta demanda implícita?

 

Julio Gonzalez. Miembro ELP y AMP. Bilbao

Texto presentado en el espacio “Hacia las Jornadas”, organizado por la Sede de Bilbao-ELP en septiembre de 2015

 

[i] En http://nel-medellin.org/miller-jacques-alain-jacques-lacan-observaciones-sobre-su-concepto-de-pasaje-al-acto/

[ii] Miller, J. A Jacques Lacan: observaciones sobre su concepto de pasaje al acto

[iii] Lacan, J. Seminario 8: La Transferencia. Ed. Paidós, 2003, p. 375

[iv] Freud, S. “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia” en Obras completas, vol. XII. Amorrortu Editores, Buenos Aires 1980, p. 167

[v] Freud, S. Ob. cit, p. 167

[vi] Freud, S. ídem, p. 168

[vii] Lacan, J, Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Ed. Paidós, 1989, p. 137

[viii] Lacan, J. p. 137

[ix] Lacan, J. Ob. cit. p. 258

[x] Salman, S. “Lo que resta de la transferencia al final del análisis” en Revista Consecuencias nº 2, noviembre 2008 en http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/002/template.php?file=arts/derivaciones/salman.html

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