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Jacques-Alain Miller, Extimidad, 1985-1986, (18-2-1985, p-102). Edit. Paidós, Buenos Aires, 2010.

“De manera completamente misteriosa para ella, en los años posteriores a este episodio, y tan pronto como esta sola, se ve asaltada por una crisis de angustia. Abandona su trabajo y apenas puede ocuparse de sus dos hijos, que tienen alrededor de cuatro años. Como vemos, se aísla bien una coyuntura dramática de desencadenamiento –término que Lacan utiliza para la psicosis y que aquí resulta apropiado para un caso de histeria- de lo que se ha llamado groseramente una depresión: crisis de angustia y fobia.”

 

Jacques-Alain Miller, El banquete de los analistas, (1989-1990), 17-1-1990. Edit. Paidós, Buenos Aires, 2000, pp. 149-150

Yo dije, por ejemplo, que pensaba que cierta Escuela estaba en crisis. En realidad, no consideraba que estuviera en crisis, sino que había malestar y que era importante ponerla rápidamente en crisis. Así pues, dije: “Hay crisis”. Sin duda no es algo que se perciba de manera muy fácil, ya que respecto de lo que funciona, en cuanto a su automaton, ¡es impecable! En verdad , provoca mi admiración: todos sus engranajes siguen funcionando, y uno se pregunta además si hay piloto en el avión; porque parece que este fuera automático, y le permitiera al piloto conversar tranquilamente con los pasajeros. No es en absoluto una crisis del funcionamiento, todo sigue perfectamente sobre rieles; es una crisis que alguien muy justamente llamo ética, una crisis del querer ser.

(…) La crisis es un estado de disputa que puede muy bien empezar o dar la impresión de empezar con la tercera acepción, como una “querella de personas”, esto es, en el registro que podríamos llamar imaginario; pero que se aclara con el segundo sentido, donde se trata de lo que es precioso, de lo que hay de real en el asunto. Y debe, o debería concluirse, es decir, verdaderamente empezar en el sentido uno, que es el nivel simbólico de la disputa, donde se discuten los puntos de doctrina. Como señaló Alfred de Musset en On ne badine pas avec l’amour (con el amor no se juega), “el encanto de las disputas está en hacer las paces”.

He aquí la primera lección de la crisis de la que hablaba: con el amor no se juega. Reconozcamos que es un título maravilloso, ya que justamente el juego es un término de la vida amorosa: califica el hecho de decirse naderías, cosas sin importancia, de provocarse un poquito el uno al otro, de buscarse pelea amablemente. Luego, con el amor no se juega porque aunque haya juegos en el amor, ¡el amor mismo es serio! Y la palabra, incluso la que se considera juego, tiene consecuencias

(…) Una de las ventajas de esta crisis es que todos pueden percibir que con el amor no se juega. Es exactamente lo que pienso. Por ahora, el resultado de esta crisis es que se habla de amor -¡muy bien!-, del amor por Lacan. ¿Es necesario o no? ¿Lo tenemos? ¿No lo tenemos? También del amor por la Escuela. ¿Es preciso amar la Escuela de Lacan? Si se ama la Escuela ¿acaso no se la confunde con una iglesia? Pero si no se la ama ¿se es simplemente un mal compañero? No hay respuestas sencillas para estas preguntas. ¿Es o no necesario el amor al saber? Entonces, ¡es serio!, significa justamente que el problema de la relación con el Nombre del Padre se plantea en términos de amor.”

 

 

Jacques-Alain Miller : “Acero el abierto”, Uno por Uno, 7/8, enero 1989, p. 6-7.

“ 2

La crisis incuba en la Escuela de la Causa.

Se la puede tratar con el silencio, cerrando la tapadera, y así hacerla degenerar en malestar, instalarse en ella.

Pero esta Escuela no se hizo para el malestar, sus delicias, el veneno que las brujas destilan gota a gota, “la vida de grupo”. Se la pensó para poner la enseñanza de Lacan en práctica, para asegurar su transmisión, para funcionar al servicio del psicoanálisis.

La crisis, por el contrario, le va. Nacida de la crisis, se alimentará en la crisis. Es mi apuesta.

La crisis de 1990, la quisiera fría, neta, sin acritud. Es por lo que hago de ella casi-matema.

Así pues, abro decididamente la caja de Pandora.

3

La crisis de la Escuela es una crisis de sus fundamentos.

Las peripecias que la han acelerado importan poco, si nos atenemos a su lógica. Desde donde estamos, se percibe en efecto que esta crisis era fatal – quiero decir: inscrita desde el origen en su programa genético, transmitido de la Escuela nº 1 a la Escuela nº 2.

Lo demuestro.

 

4

Hemos entrado en la Escuela por Lacan.

Hemos permanecido en ella sin Lacan.

Esta es la matriz de la crisis.”

 

 

 

Jacques-Alain Miller, El banquete de los analistas, 1989-1990, (14 de febrero 1990, pp.227- 228). Edit. Paidós, Buenos Aires, 2000.

“Pero, ¡es muy agotador! Es crear para cada uno, en el marco de estas asociaciones y de una Escuela, una situación de crisis permanente, una situación de efervescencia y de peligro, porque qué son los dirigentes de una Escuela así, que, no teniendo en la asociación más derechos que la base, deben sostener un aparato y hacer aceptar que además haya distinciones del gradus. Los responsables son continuamente asediados y la base, incesantemente mortificada. ¡Es, pues, un desastre político permanente! Como Lacan mismo dice, todo esto es absolutamente ingobernable, pero lo que interesa no es gobernarlo.”

 

Jacques-Alain Miller, El banquete de los analistas, 1989-1990, (2 de mayo 1990, p.347). Edit. Paidós, Buenos Aires, 2000.

“Terminaré con una indicación de lo que queda de esto en Lacan. En el marco de sus conferencias sobre el no-saber, Bataille destacó la práctica del amok, al que define como una singular crisis de violencia, frecuente entre los malayos, que precipita a la muerte, porque condena a quien la posee al homicidio delirante. El amok es una crisis de violencia casi codificada: en determinado momento el sujeto es capturado por una pasión ardiente, por una exigencia de agarra un puñal y salir a matar al primero que pasa. y sabe que su gesto solo tiene una salida, que otro amenazado, finalmente, se defienda y lo mate. el amok es, a su entender, el suicidio más abierto, que se entrega al delirio ilimitado, al delirio infinitamente abierto a la muerte.”

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 20/11/1996, pp.11-12 ), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“Si hay crisis hoy (no es seguro que la palabra sea apropiada), no se trata, como en la época de Descartes, de una crisis del saber. Justamente, Descartes pudo dar lugar a la solución de la crisis del saber. Con la promoción del saber científico. El resorte principal de la crisis de la época cartesiana fue el equívoco introducido en la lectura del significante bíblico, debido a la irrupción de la reforma. Luego del retorno a los textos de la sabiduría antigua grecorromana en el Renacimiento, una crisis de la interpretación del mensaje divino asoló Europa.

Esta crisis del saber –que habría que describir con más detalle y minuciosidad-, de la interpretación, no afectaba a lo real, no tocaba la instancia de Dios como real, de “De Dios; que existe” que es el título que Descartes da a su Tercera Meditación, a la que me remití para presentar el título El Otro que no existe

La mutación científica implica que Dios ya no es solamente el objeto del acto de fe, sino también el de una demostración que sustenta en un real que no engaña la soledad asediada, precaria, del cogito. En esa época, este real estaba en condiciones de proteger al sujeto de los semblantes, los simulacros, esto es, de las alucinaciones. Hoy, en cambio, si hay crisis, es una crisis de lo real. Pero ¿es una crisis? Tal vez se prefiera a esta la palabra malestar –y podría decirse que hay malestar respecto de lo real-, pero este término freudiano está a punto de ser superado.

En efecto, la inmersión del sujeto contemporáneo en los semblantes problematiza lo real de allí en más para todos. Y no es exagerado afirmar que esta problematización se esboza sobre un fondo de angustia.

Hay en esto sin duda una inversión paradójica”

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 20/11/1996, p.24), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“ Bataille: “El surrealismo fue una determinación decisiva que hizo del texto poético la expresión de elementos comunes semejantes a aquellos que revelan los versos”.

Bataille muestra de este modo cómo en medio de una crisis moral nació el interés de la generación del período anterior a la guerra por las creaciones colectivas, por el Otro colectivo introducido en los mitos y las actividades religiosas, que manifiestan de entrada el lazo social”

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 4/12/1996, p.62), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2005

“Llegué hasta este punto después de haber pasado del internado a esta comunidad planetaria, de la crisis de histeria en un medio cerrado hasta la división estructural que mantiene el deseo en el sujeto femenino como el verdadero principio de regulación de los nacimientos.”

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 11/12/1996, pp.81-82), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“Como indiqué la última vez la promoción del plus de goce que señala Lacan cobra sentido a partir del eclipse del ideal, desde donde se suele explicar la crisis contemporánea de la identificación. Escribámoslo de este modo: a > I (en lo sucesivo, a predomina sobre el ideal)

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 22/1/1997, p171.), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“Para simplificar, Descartes logró sacar al discurso de la ciencia de esta crisis escéptica e imponer su forma.

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 22/1/1997, p.171), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“En cambio, se acentuó más el semblante del orden social, según piensa cierto número de conservadores (theo o neo). Consideran que se está, especialmente en Estados Unidos, en una fase de crisis escéptica que recuerda la antigua, y cuya salida buscan en el registro de la ética. Aparentemente, la elaboración de una ética permitiría escapar al escepticismo de lo que llaman el relativismo cultural.

Las dificultades, las paradojas y la escasa incidencia sobre la opinión pública de los debates filosóficos sobre la ética, traducen que no se logra salir de la crisis escéptica por este camino.

Sigue sorprendiendo que el discurso de la ciencia ya no sea una solución. Se lo intentó, pero este discurso no solo no está en condiciones de proporcionar la salida a la crisis escéptica, sino que por el contrario la nutre de una manera completamente inédita. Y me parece que esto pasó en los últimos veinte años.”

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 22/1/1997, p.178), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“(Searles…) Simplemente, constata que las personas creen cada vez menos en estos semblantes y observa que hay una crisis de la creencia en los hechos institucionales.

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 23/4/1997, p.332), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

“La industria informática es lo que avanza hoy en la industria mundial sin reparar en obstáculos y lo que lleva adelante la economía del mundo. Leí asimismo estudios muy recientes que muestran los resultados catastróficos que arrojaría una crisis de esta industria en todos los campos de la producción”

 

Jacques-Alain Miller- Eric Laurent, El Otro que no existe y sus comités de ética, Curso la orientación lacaniana,1996-1997, ( 28/5/1997, p.398 y 400), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005

Eric Laurent: “De allí la idea que cierra su libro –y que dio lugar a posteriores desarrollos- de que no hay crisis del Estado providencia, que la nueva definición es una crisis permanente, y que solo se tendrán negociaciones. Terminados los equilibrios, terminada esta ilusión de los gloriosos treinta, solo existe la pura negociación permanente, constante, en la que no habrá más que la necesidad de una política no definida a partir de equilibrios, sino de una prudencia mucho más sutil y compleja en estos.”

(…) “El estropeó la vida de familia y el sueño de todos sus programadores durante el tiempo necesario para que la cosa funcione. Gracias a lo cual después va a Davos y los hombres políticos se desvanecen, tienen crisis histéricas, beben sus palabras, quieren estar cerca de él…

Lo mismo ocurre con Ellison, el dueño de Oracle, cuyo carácter y los diversos daños que produce conocen quienes se interesan en el tema. Él es, pues, claramente culpable.”

 

Jacques-Alain Miller, “Apología de la sorpresa” en Entonces: “Sssh…”, Eolia, Barcelona 1996. pp.39-40.

“La espera –bonito tema como la espera. Esperando a Godot. Ya ven que lo vuelvo a llevar a los años de postguerra. Es la espera pura. Godot no viene. Vemos a sujetos que están con los nervios de punta esperando a Godot. Y finalmente, ¿es a Godot al que se espera? ¿No es más bien que se espera que Godot no venga? Es lo mismo que la crisis que se produce en La cantante calva cuando dicen en un momento –La cantante calva, ¡ah! La cantante calva no aparece nunca. Está presente en la expresión inglesa, Until the fat lady sings, Hasta que la cantante gorda se ponga a cantar. Todo eso durará hasta que, como en la Opera, la gorda empiece a cantar y eso marca un corte, el punto de capitonado.”

 

Miller, J., A., ” El aparato de psicoanalizar”, p. 9, en Virtualia 9, Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana Marzo 2004

“Tomen esto más en serio de lo que puede parecer, como si les correspondiera al psicoanálisis afirmar que existe lo real y no un real tan infantil, tan limitado, tan fútil, como el de Searle. Es como si la ciencia ya no llegase a sostener el concepto de real. Es por otro lado lo que le da todo su campo a la epistemología de la Señora Stengers, que recoge las declaraciones de todos los sabios, físicos en particular, desde principios de siglo, de que lo real lo ven singularment relativo, inconsistente, susceptible justamente de descripciones diferentes. La crisis ha devenido aparente con los quanta, la descripción de la luz como corpúsculos o como ondas. Se ha percibido que se tenía, en efecto, descripciones que hacían vacilar el concepto natural de lo real.”

 

 

Jacques-Alain Miller, La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Curso la orientación lacaniana,1998-1999, ( 27/1/1999, p.140-141), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2003

“De que forma se manifiesta esta patología? Al leer diversos autores, se impone la forma de la repetición, hasta de la estereotipia, una estereotipia vital. Como indica Glover, “una serie de crisis vuelven constantemente y de una manera que parece estereotipada”.

He aquí lo que intentan captar y que tiene para ellos otra estructura que la del síntoma freudiano. Se trata de experiencias donde, grosso modo, o son los otros los injustos, los que hacen mal, o es el sujeto quien se las agarra con los otros y los perjudica. Este es el tipo de crisis que vuelve constantemente, y se constata que para nuestros colegas de los años 20 trata con esta patología era una experiencia de lo real distinta que la de la división del sujeto, la del inconsciente y del desciframiento de estas formaciones.”

 

Jacques-Alain Miller, La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Curso la orientación lacaniana,1998-1999, ( 27/1/1999, p.140-141), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2003

“Según me dijeron de entrada cuando me trasladé algunos días a Nueva York, el psicoanálisis paga el precio de esto con una crisis. Parece que la gente se analiza cada vez menos, dado que el psicoanálisis es tomado ante todo como una terapia. (…) No soy yo quien habla de crisis –solo les retransmito este término- aunque si tengo que encontrarle un fundamento, es la expresión del fracaso de la medicalización del psicoanálisis, y también de su psicologización, puesto que se desarrolló un importante sector de psicoanalistas ajenos a la IPA y establecidos con los diplomas universitarios.”

 

Jacques-Alain Miller, Los usos del lapso, Curso la orientación lacaniana, 1999-2000, ( 12/1/2000, p.122), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2004

“Por otro lado, en estas así sabiamente llamadas vacaciones de invierno, retomé parea acomodarlos algunos documentos, hoy históricos, que conciernen a los malestares y crisis atravesados por ese conglomerado extraño llamado Asociación Mundial de Psicoanálisis.”

 

Jacques-Alain Miller, Los usos del lapso, Curso la orientación lacaniana, 1999-2000, ( 1/3/2000, p.217-218), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2004

“El cristianismo introdujo el acontecimiento, la decisión y la crisis. Introdujo la noción de acontecimiento sagrado. La creación del mundo, la caída del hombre, la alianza con Dios, la emergencia de los profetas, la encarnación del hijo de Dios, el acontecimiento de la cruz, de la tumba vacía y del Pentecostés, son otras tantas nociones de una historia escandida por acontecimientos inolvidables y repetidos a través de los siglos de los siglos. Dependemos, el psicoanálisis incluido, de esa historia regida por acontecimientos, destacada por el esfuerzo del saber universitario por separar la historia de acontecimientos de las historias de larga duración.”

 

Jacques-Alain Miller, Los usos del lapso, Curso la orientación lacaniana, 1999-2000, ( 27/3/2000, p. 287), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2004

“Por esa razón precisamente, Fermat resultó interesante, porque se pensó que él tenía la solución. Y dijo, simplemente: escuchen, no puedo escribirla porque no hay suficiente espacio en el lugar del Otro. Uno siempre se imagina el lugar del Otro… ¡No! También hay la crisis habitacional en el lugar del Otro. No hay más espacio en el lugar del Otro, como eventualmente canta Guy Béart, No hay más después en Saint-Germain-des-Près, eso concierne a una proposición muy importante.”

 

Jacques-Alain Miller, Los usos del lapso, Curso la orientación lacaniana, 1999-2000, ( 7/6/2000, p. 449), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2004

“En el momento en que ella está con ese Jacques Hold, el amante de Tatiana, el momento en el que el hombre, dice, la obliga a desvestirse:

Hela aquí, desnuda. ¿Quién está en la cama? ¿quién cree ella?

Está tendida y no se mueve. Está inquieta. (…) Pero me sigue con la mirada como a un desconocido a través de la habitación mientras yo me desnudo a mi vez. ¿Quién es? La crisis está ahí.

Y es entonces cuando tenemos este diálogo que acabo de citar. Y ella misma dice, suponemos sobre ella misma:

-¿Quién es?

Gime, me pide que se lo diga. Digo:

-Tatiana Karl, por ejemplo.”

 

Jacques-Alain Miller, Los usos del lapso, Curso la orientación lacaniana, 1999-2000, ( 14/6/2000, p. 487), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2004

“Durante las pocas semanas de postración que seguirán, durante la crisis, Lol intentará conjurar la huida del tiempo, el retorno del aburrimiento, para reencontrar ese momento de eternidad del ser-de-a-tres, pronunciando una frase siempre la misma: “No era tarde, la hora de verano era equívoca”. Salida brutalmente del tiempo en suspenso, dirá aún que es largo ser Lol V.Stein.

El tiempo de crisis es interpretado por el entorno como el resultado de la ausencia inexplicable de dolor cuando el novio la abandona. Pero Lacan señala que ella no puede decir que sufre y propone captar este sufrimiento que no puede decirse del siguiente modo: “Para palpar qué busca Lol a partir de ese momento, se nos ocurre hacerle decir un “yo me dos”, conjugando doler con Apollinaire”.”

 

Jacques-Alain Miller, El lugar y el lazo, Curso la orientación lacaniana, 2000-2001, ( 23/5/2001, p.371), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2003

“La experiencia analítica es allí concebida como la experiencia de un sujeto que lucha con un problema. Y el término problema reclama el término solución, una solución a la que Lacan llama pase y que a su vez es el antónimo de impasse” El impasse solo se sostiene en relación con la noción de problema, un problema en el cual encontramos impasses, y se supone que al explorar esos impasses se encuentra la solución del problema, a la que Lacan llama pase.”

 

Jacques-Alain Miller, El lugar y el lazo, Curso la orientación lacaniana, 2000-2001, ( 14/3/2001, p.251), Ed. Paidós, Buenos Aires, 2003

François Leguil: “Que la depresión haya devenido un quebradero de cabeza que plantea colosales problemas de salud pública, tanto de costos como de concepciones de la economía política, constituye la venganza de lo real que ridicuerniza a los psicoterapeutas de ayer, de hoy, de mañana, esos psicoterapeutas que no sospesaron que la desmaterialización de los dolores morales del hombre lograda por la ciencia psicotrópica había arrastrado en un soplo de Apocalipsis no el dolor o la angustia misma, sino la totalidad de su psicopatología de aquí y de allá.”

 

 

Jacques-Alain Miller, Piezas sueltas, Curso la orientación lacaniana,1998-1999, ( 2/2/2005, p.156), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2003

“Es en efecto un texto de primerísima calidad que escribió a mediados del siglo XX y en el que señala los lineamientos de un malestar en la cultura a partir de los cuales hemos visto luego desarrollarse la crisis de la civilización (Esto es por cierto redundante, ya que de hecho esta civilización está en crisis desde hace mucho tiempo).”

 

Jacques-Alain Miller, Piezas sueltas, Curso la orientación lacaniana,1998-1999, ( 2/2/2005, p.202), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2003

Eric Laurent: “Los géneros ya se confunden, y en el estado de California , lugar elegido por Hollywood, las dificultades debidas a la crisis energética y a la imposibilidad de la burocracia de proveer de electricidad a esta gran región económica –la quinta del mundo- llevaron a la cabeza del estado a un superhéroe que en efecto se presentó como el único capaz de tomar la sdecisiones necesarias.”

 

Jacques-Alain Miller, Sutilezas analíticas, Curso la orientación lacaniana, 2008-2009, ( 12/11/2008, p.16), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2003

“La preocupación terapéutica conduce a retener la fuerza desprendida del procedimiento analítico mismo, lleva a interrogarse sobre, si me permiten, la dosis de verdad que un sujeto puede soportar en un momento dado, la dosis de verdad que es capaz de asimilar –esto es siempre válido-, pero también la que sigue soportando sin una excesiva incomodidad o sin que se derrumbe o amenace con derrumbarse lo que le sirve en el mundo. Por lo tanto, cuando la preocupación terapéutica domina, suspendemos lo que tiene de radical la operación analítica y esto conduce a callejones sin salida: no se da la interpretación que en ese momento sería demasiado duro escuchar o llevaría al sujeto a evitar lo que se le revelaría, o incluso a domesticar el carácter abrupto de las cosas para que permanezca emmarcado en el procedimiento. Así pues, ni muy rápido ni muy fuerte, es cuestión, como decía, de dosificación. Y son estos frenos, estos límites, los que se supone que se levantan cuando uno se compromete en la dimensión que antes llamábamos didáctica, donde desaparece la preocupación terapéutica y puede entonces darse de lleno la dinámica propia del análisis.”

 

Jacques-Alain Miller, Sutilezas analíticas, Curso la orientación lacaniana, 2008-2009, ( 12/11/2008, p.99), Ed.Paidós, Buenos Aires, 2003

“ Yo, en efecto, suelo hacer controles: alguien que se ejercita en la práctica del psicoanálisis viene a hablarme de su ejercicio, de los problemas que le provoca, y lo que yo trato de introducir, de insinuar en su manera, aunque respetándola en su singularidad –el practicante también tiene derecho a la singularidad-, es el punto de vista de lo singular. Por supuesto, a veces, acepto el problema planteado en términos de clases diagnósticas, pero siempre intentando neutralizar lo apremiante, para hacer prevalecer lo que creo más propiamente psicoanalítico, que es el punto de vista antidiagnóstico.”

 

Elvira Guilañá. Miembro ELP y AMP. Barcelona.

Nota: Citas trabajadas a partir del material cedido amablemente por Equipo de Bibliografía del último congreso de la NLS. Compuesto por:Responsables: Lidia Sinka, Sofia Guaraguara
Participantes:
Andrea Castillo, Jean-Christophe Contini, Daniela Dighero, Pablo Reyes, Patricia Wartelle.
Lector: Alexandre Stevens.

 

 

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