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El cine es el arte por excelencia del siglo XX. Arte de masas en un siglo de masas sobre las que Freud reflexionó. También es el arte propio de las invenciones técnicas del desarrollo científico. El psicoanálisis tiene la misma edad que el cine. En 1895 Freud publica los Estudios sobre la histeria y los hermanos Lumière ruedan la Salida de los obreros de la fábrica. La Interpretación de los sueños es de 1900, y de 1902 El viaje a la luna de Meliès,

Ambos surgen, pues, a finales del XIX, final de la época victoriana; y han tratado de la manera que les es propia a cada uno, de la incidencia de los ideales del siglo pasado en la vida de los seres humanos, tanto individual como colectivamente.

En el siglo XXI podemos considerar desde el psicoanálisis que la forma clínica paradigmática no es ya la histeria, caracterizada por la implicación de los otros en el deseo, incluso del cuerpo del otro. Al estar ahora en primer plano el cuerpo enlazado a los diversos objetos tecnológicos, relacionádose consigo mismo, la forma paradigmática del siglo es el autismo.

Creemos, en sintonía con Freud y Lacan, que el arte enseña al psicoanálisis. El psicoanálisis se deja orientar por el arte. Que es, no solo representación o cristalización de lo existente, sino creación de nuevas formas.

El cine que durante un siglo ha sido referente privilegiado para construccion identidades, ideales y relaciones, en la actualidad, ¿está diluido en la generalización de ténicas audiovisuales? En concreto, parece que las imagenes se han independizado; del selfie a la neuroimagen, del facebook a la cámaras de videovigilancia, parecería que la imagen dice por si misma lo que tiene que decir, mientras que en el cine es utilizada dentro de una sintaxis, es un elemento sigificante que se proyecta como imagen en una pantalla. O, más bien, ¿conserva su propia entitad creativa? ¿En qué aspectos?

En estos inicios del XXI asistimos, en nuestra opinión, a una mutación, que en algunos campos toma la forma de crisis, que en psicoanálisis conocemos como la puesta en primer plano de la primacia de los modos de satisfacción individual. En el cine asistimos también a una mutación en las formas de relación con él, desaparición de salas, cambios tecnológicos que hacen posible la creación de imágenes impensables anteriormente, cambios en los modos de rodaje, televisión y series…

¿Cuáles serían los principales rasgos distintivos de esta mutación, si es que estáis de acuerdo, tanto en lo que la gente espera del cine, como en el modo que tiene el cine de elaborar creativamente esos cambios (temáticamente, hibridación de géneros, inmediatez en el tratamiento de temas, creación de personajes emblemáticos…)

Para el psicoanálisis[1] una crisis es un encuentro con lo real.

“Hay crisis, en el sentido psicoanalítico –dice Miller- cuando el discurso, las palabras, las cifras, los ritos, la rutina, todo el aparato simbólico se demuestra súbitamente impotente para temperar un real que hace a su antojo. Una crisis es un real desencadenado imposible de dominar. En lo social es el equivalente del huracán…”

Miller equipara lo real con esos huracanes por medio de los cuales la naturaleza recuerda a los humanos su precariedad, su profunda debilidad.

Entonces un modo de aproximarnos a lo real es definirlo como aquello frente a lo cual el sujeto queda, en aguda fragilidad, en precariedad, profundamente desamparado.

Y por tanto —y es esto lo que escuchamos desde el psicoanálisis— nos encontramos con singularidades que van a la búsqueda de referentes en los que apoyarse para hacer frente a esa precariedad, a ese desamparo.

¿Sigue cumpliendo el cine la función de ofrecer referentes? ¿De qué tipo?

El cine, como las demás artes, con su característica de arte de masas del siglo XX, ha sido una modalidad del tratamiento del malestar; ya fuera en su vertiente de entretenimiento o de voz singularísima de un autor.

Asimismo, era un referente con el que hacer frente a un cierto desamparo que el mismo producía —al disolver la tradición— y que superaba, al proponer nuevos modelos. Era agente y solución.

El cine mostraba, frente al desamparo, cómo vivir, cómo hacer el hombre y la mujer, cómo ser buen ciudadano…etc.

Entonces, encontramos que con el estallido de la técnica que se da entre finales del siglo XX y principios del XXI se ha modificado el cine respecto a la producción; por ejemplo: hoy todo el mundo tiene la posibilidad de grabar en youtube, de hacer sus propias películas o reportajes…

¿Eso ha modificado al cine o sería algo propio del cine?

Y por tanto ¿el cine actual serviría también como referente, como ayuda, ayudaría a vivir frente al huracán contemporáneo? ¿Conserva esta función de referente de cómo “hacer el hombre, la mujer? ¿Sirve frente a lo real?

Por otra parte y siguiendo con la cuestión de lo real, ¿el cine representa una voz propia de la realidad?

¿Se produce en el cine, como en literatura o artes plásticas, lo que se denomina autoficción?, la utilización de la propia biografía como materia de la obra. En sintonía con un rasgo de época, el de hacerse a sí mismo, construir el propio yo. ¿Tiene algo que ver con el auge de los documentales?

¿Se produce en el cine la presentación, digamos en crudo, de lo real de los cuerpos, violencia, sexo, desechos… sin velo? En este sentido, parecen haber desaparecido los personajes digamos puros, héroes y villanos de una pieza, ¿es así?, ¿se han desplazado al cine de animación?

 

 

Este texto, elaborado por Luis Alba, Begoña Isasi y Félix Rueda, sirvió como base para la conversación entre Santiago Castellanos (Presidente de la ELP), Vanesa Fernández (Doctora en comunicación audiovisual y profesora de la Universidad del País Vasco, EHU; editora de Territorios y Fronteras), Ernesto del Rio (Director de ZINEBI, Festival de cine documental y cortometraje de Bilbao, director de cine).

Dicha conversación, moderada por Luis Alba y Begoña Isasi se realizó con motivo de la Presentación en la Comunidad del País Vasco de las XIV JORNADAS DE LA ELP: “CRISIS: ¿qué dicen los psicoanalistas?”

 

[1] No puede haber crisis del psicoanálisis porque no se han extraído todavía las consecuencias de lo que Freud planteó. Menos aún de lo que Lacan planteó. Entonces, lo que hay es crisis de los psicoanalistas.

 

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