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El Corazón de las Tinieblas no es una novela histórica, sino una poderosa metáfora que trasciende las épocas, revelando las limitaciones del lenguaje y la inteligencia humana para expresar la complejidad del mal. El odio nace de una oscura pulsión que Freud consideró un elemento esencial de nuestra vida psíquica: la pulsión de muerte. La lucha entre Eros y Thanatos determina cada vida en su singularidad, pero también el devenir de la humanidad a lo largo de la historia. Podríamos decir que las cosas no van del todo mal cuando la acción destructiva de Thanatos encuentra el límite que le impone Eros, pero hay momentos en que el equilibrio se pierde, el nudo entre ambas fuerzas se deshace, y entonces podemos prepararnos para lo peor. Cuando la pulsión de muerte se libera del freno que interpone Eros, el sujeto puede verse arrastrado a la destrucción en todas sus manifestaciones, desde el suicidio hasta la guerra. No es extraño que Francis Ford Coppola se inspirara en la obra de Conrad para recrear la crudeza de la guerra enApocalypse Now (1979), mostrando que la violencia homicida obedece a determinadas concepciones de la política y la historia, pero en último término brota de un real que desborda la razón y sólo puede expresarse con una frase: “El horror, el horror”.
Rosa Lopez. Miembro ELP y AMP. Madrid.

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