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El psicoanálisis ha estado presidido por distintos momentos que hemos nombrado como crisis.

En la historia del movimiento psicoanalítico escrito por Freud en 1914, da cuenta de las críticas que recibe el psicoanálisis y las considera hasta comprensibles como parte de la resistencia que inevitablemente despertará en los sujetos lo que les enfrenta a sus pulsiones y deseos más íntimos e inconscientes y de los cuales nada quieren saber.

Pero en esta historia se decide a abordar la resistencia que ha encontrado en los propios psicoanalistas entre ellos Jung y Adler, que habiendo sido integrantes fundamentales de este movimiento se desviaron de la verdad freudiana.

Con la honestidad que lo caracteriza, Freud nos transmite sus reticencias a poner a “cielo abierto” estas críticas por lo que podían ser de perjudicial para la propia marcha del psicoanálisis. Pero nos advierte que después de sopesarlo creyó más pernicioso ocultarlas o dejarlas solamente entre los “allegados”.

Nos muestra que la resistencia al psicoanálisis será algo que se mantendrá vivo en todo momento y que si estas resistencias dejan de estar vigentes, ello puede ser el índice de que habremos cedido en lo fundamental de nuestra disciplina. Conviene no confundir esto con no transmitir el psicoanálisis al mayor número de personas posibles

Le resultará sorprendente que cuando A. Adler trata de explicar los síntomas y la neurosis de los sujetos generalizando “la agresividad” y dejando de lado las cuestiones de Eros, con el cariz “pesimista” y negativo que conlleva, sin embargo, consiga mas adeptos que el propio psicoanálisis. En respuesta a esta paradoja nos dirá que los humanos están dispuestos a alienarse a esta idea con tal de dejar de lado las cuestiones de la diferencia entre los sexos.

La resistencia tiene así su cara interna en relación a la propia experiencia analítica y su cara pública frente los cambios teóricos y disciplinarios que se van produciendo según avanzan los años de la existencia del psicoanálisis.

Si en 1914 con la Historia del Movimiento Psicoanalítico, Freud aborda la cara pública, en 1937 con su texto Análisis Terminable e Interminable vuelve a mostrarnos la resistencia en relación a la cura del paciente, que se aferra a la enfermedad y al sufrimiento.

Cada vez que se vuelve a leer un texto de Freud, después de años formándonos en la enseñanza de Jacques Lacan, esclarecida por Jacques-Alain Miller, una nueva luz ilumina el texto.

Lo que en un momento dado podría parecer una elección entre considerar si un análisis se termina o es interminable, ahora se torna otra cosa.

Se pone en cuestión la terminación de un análisis por los propios obstáculos que se encuentran en la cura, por la propia resistencia que nos causa lo que no admite curación ni interpretación.

Es por ello que Freud apelará a la pulsión de muerte, de destrucción pero no como un elemento aislado sino como lo que anudado al Eros marcan los fenómenos de la vida.

Esta resistencia que podríamos nombrar siguiendo a Lacan como “no querer saber nada de eso” que está en juego, el goce, es lo que hace que el problema del fin de análisis sea un elemento candente para el psicoanálisis en cualquiera de sus épocas.

En este texto Freud nos enfrenta a la pregunta si alguna vez podemos llegar a considerar que hemos llegado “al quid de la cuestión” de una vez por todas.

Y como respuesta apela a la imposibilidad que preside el psicoanalizar, educar y gobernar, en realidad a la imposibilidad de poner diques y curar al ser que habla de su goce.

Lo que en esta lectura ha sido para mí sorprendente y que en otras ocasiones no le di la suficiente relevancia, es que en el último apartado de este texto Freud pasará del obstáculo de la reacción terapéutica negativa causado por la pulsión de muerte, al “desmedido trabajo para el psicoanalista” a lo largo de un tratamiento analítico que le supondrá “la distancia de los sexos”. Esta distancia que Freud desarrolla como una tendencia a la “masculinidad” para ambos. Esta tendencia toma la forma de la “protesta viril” (concepto adleriano) en el hombre, y la envidia del pene en la mujer. Teniendo en común en ambos casos “el repudio a la feminidad”.

No es difícil considerar que en la fórmula de la imposibilidad de la relación sexual de Jacques Lacan resuena esta distancia de los sexos freudiana. Y en el repudio a la feminidad y esta tendencia a la masculinidad para ambos sexos el “almor” lacaniano, condensación de alma y amor, hommosexual, neologismo con la palabra hombre, mismo y sexual, que es la marca del fantasma.

Como ya nos ha mostrado Jacques-Alain Miller a lo largo de sus cursos de orientación lacaniana el Seminario Aún es el comienzo de la última enseñanza de Jacques Lacan que supone un antes y un después.

El concepto de goce, la unión entre Eros y Tánatos, el problema del cuerpo y del alma que serán anudados en el fantasma cuyo sostén será hommo, tanto para ellos como para ellas, y según avanza, la carta de almor, mostrando como la lógica fálica no puede incluir la totalidad de la mujer, es una forma de pasar del padre (Freud) sirviéndose de él.

Jacques Lacan con sus fórmulas cuánticas de la sexuación, con su carta de almor, muestra la lógica que daría cuenta de esta distancia de los sexos y su imposible relación incurable.

En respuesta a la idea optimista de Ferenczi de que un análisis terminaría dominando los dos complejos que antes hemos nombrado, protesta masculina y envidia del pene; Freud, nos alenta a consolarnos con haber llegado a reexaminar y modificar la actitud frente al rechazo a lo femenino

En este aspecto Lacan llegó más lejos, considerando la significación fálica y el fantasma como insuficientes para llevar adelante la experiencia analítica, pues se trataría más bien de dirigir la cura, de interpretar, horadando el sentido que encubre lo imposible y el no-todo.

A la vez nos permite sacar consecuencias para entender que esto que hace al vínculo transferencial está presente en cualquier lazo social y que marca nuestra civilización y pensamiento occidental de manera in-sabida por nosotros. En el Seminario Aún Lacan tendrá a Aristóteles como referencia privilegiada para mostrarnos esto.

Incluso nos alienta en su Seminario XXIII, Joyce el Sinthoma, a generar una nueva “folisofía”, palabra que condensa locura y filosofía, que sea más digna.

Más digna por alumbrar un pensamiento que bordee el no-todo de lo femenino, imposible de decir y de escribir y que rompa con una idea esférica y armónica del lazo humano. Una diferencia sexual marcada por el cuerpo que se tiene y que no determina un ser. Tener un cuerpo de hombre o de mujer no nos hace ser hombre o ser mujer. Es por ello que cualquiera que porte un cuerpo, se las tienen que ver con lo Real, con lo Imaginario y lo Simbólico para hacer con él. Para rechazarlo, para gozarlo fálicamente, para transformarlo imaginariamente, para identificarlo simbólicamente…

Se trata de un nuevo lazo, que rodea lo imposible y lo indecible a través de la letra y del poema. Y que nos permite pensar una nueva manera de estar con los otros, en un mundo dominado por un discurso como el capitalista que erradica la imposibilidad y que lleva al paroxismo el rechazo a la mujer.

Como nos recuerda Freud en Análisis Terminable e Interminable. Este rechazo de lo femenino ha marcado la historia de nuestra civilización.

Creo que para el psicoanálisis las crisis se produce cuando hay un olvido de la diferencia sexual, de la cuestión del goce femenino diferenciado del goce fálico y las lógicas que se derivan de ello, pues esto sería un olvido de la imposibilidad. Para nosotros lo permanente es la imposibilidad, lo contrario que para el capitalismo donde todo es posible y siempre se está en crisis. Una crisis que se sostiene en el todo y la excepción, la xenofobia, la guerra, la explotación, la vejación. Y que pretende que ni una brizna se organice desde la inconsistencia del no-todo.

 

Mercedes de Francisco. Miembro ELp y AMP. Madrid

Comisión bibliográfica de las XIV Jornadas de la ELP. Trabajo presentado en la Conversación Preparatoria de las XIV Jornadas de la ELP en Andalucía, “Crisis ¿qué dicen los psicoanalistas?” el día 7 de noviembre de 2015.

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